Relaciones personales.

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El fin de cualquier relación cercana (ya sea de amistad o de pareja) deja en las dos partes un dolor que es difícil de calmar. Aunque cada situación es única, tras una ruptura todos pasamos por momentos de alivio, tristeza, rabia… Nuestra cabeza es una montaña rusa de sentimientos, y es complicado echar el freno para ver la situación con algo de perspectiva.

¿Cómo lo podemos llevar?. He aquí algunas ideas para lidiar con éstas situaciones:

1. Dejad de veros un tiempo. Por regla general, lo mejor es no verse y no agobiar al hombre o a la mujer con la que en su día compartimos una historia de amor. Si se suceden los encuentros, la persona que se ha quedado «enganchada» puede sufrir y no recuperarse nunca. Además, siempre hay uno que quiere quedar «como amigos», algo que el que no ha sufrido puede hacer desde el día siguiente de cortar pero para el que todavía tiene sentimientos hacia el otro resulta imposible. Todavía tiene que asumir la ruptura, recolocarse…

2. Madura lo que has vivido. ¿Recuperar a la pareja con los mismos errores? o, por el contrario, ¿recuperar al otro con los cambios que necesitaba esa relación? Esa segunda oportunidad con la misma persona tiene que conllevar nuevos comportamientos. Si te dejaron por tener mal carácter, por ejemplo, tendrás que trabajar mucho en ello antes de dar este paso.

3. Haz un tanteo prudente para saber en qué momento se encuentra tu expareja. Mucha gente llega a consulta diciendo «es que me he dado cuenta de que es la persona de mi vida», pero no se ha planteado si él sigue siendo la persona de la vida del otro. A mi juicio, si alguien quiere volver, debe hacer un tanteo prudente para saber dónde se encuentra el otro, si está recuperado emocionalmente, si está con otra persona… Y si existe la más mínima sospecha de que la expareja sigue sufriendo, y la amamos de verdad, lo mejor sería dar un paso atrás. Si le puedo dar lo que necesita bien, pero hacer daño no tiene nada que ver con el verdadero amor.

4. Cuidado con entrar en un bucle de 8 años. Hay parejas que lo dejan, lo cogen, lo dejan, lo cogen… y entran en una dinámica agotadora y devastadora.¿ A qué es debido?. Esto sucede porque uno de los dos quiere permanecer siempre en las primeras fases del enamoramiento, pero así nunca llega a entrar en las nuevas fases del amor.

5. Si tu ex ha rehecho su vida, evite el gran error de creer que todavía tiene derechos sobre él o ella. Muchas veces la expareja piensa que tiene derecho a entrar y salir de la vida de su antigua pareja, y a reclamar espacios que ahora corresponden a la nueva persona que ocupa su vida. Aunque se hayan compartido muchos años de relación, eso no da permiso a entrar en el territorio del otro. Ahora toca un «saber estar».

6. Redefine muy bien la nueva relación. Si finalmente se retoma la relación, hablad de todo lo que falló y estableced unas nuevas bases. Uno no vuelve con su ex pareja a lo mismo, vuelve a formar cosas buenas y mejores.

Pero después de la tempestad siempre llega la calma y, por muy dura que haya sido la ruptura, todos podemos reparar una relación.“El que tuvo, retuvo”, que dice el refrán.

Hay tres pasos clave que debemos seguir si queremos volver a atar lazos con un ser querido que, por el motivo que sea, ha desaparecido de nuestra vida.

1. Examinar y valorar la situación.
Tras una ruptura, es importante valorar las circunstancias de cada uno antes de iniciar un acercamiento. Para empezar, debes pensar qué esperas lograr tras recuperar la relación con tu ex: ¿quieres que vuelva a ser tu pareja? ¿Quieres construir una relación de amistad?.Son cuestiones importantes que hay que tener claras antes de hacer cualquier movimiento pues está en juego tu bienestar y el de la otra persona.

Si eres el que ha roto, y crees que te has equivocado, debes tener las cosas claras, pues al restablecer el contacto mandarás un mensaje contradictorio. Si eres el que ha sido abandonado, puede que tus intentos de reparar la relación sirvan sólo para mantener el dolor en el tiempo.
Hay que tener en cuenta, además, que no todas las personas tienen la misma facilidad para recuperar una relación. Las personas humildes tienen más facilidad para perdonar a sus ex parejas y restablecer los lazos, las personas más orgullosas lo tienen mucho más difícil.

2. Haz un balance de lo que puedes ganar y puedes perder.
Reparar una relación tiene costes y beneficios. El coste más obvio es que puedes ser rechazado, con el aumento de dolor que eso conlleva, pero, además, si intentas restablecer la relación porque tienes sentimientos de culpa, puedes estar tomando una mala decisión (quizás has precipitado una ruptura que iba a suceder tarde o temprano, y en realidad no quieres volver).
Una evaluación honesta de tu situación tiene que incluir un equilibro entre los pros de mantener el contacto con alguien que ha sido importante para ti frente a los contras de ponerte, o poner a tu ex, en una posición de vulnerabilidad. Si el balance es positivo, puedes empezar a planear una estrategia para recuperar la relación, pero si no es mejor que, de momento, no empieces algo que puede acabar mal.

3. Diseña una estrategia.
Ahora que tienes claro que merece la pena intentar recuperar la relación es hora de diseñar un plan. No es conveniente improvisar: cualquier paso en falso puede resultar desastroso para la consecución de tu objetivo. Dado que conoces bien a la otra persona, tienes que saber qué tipo de acercamiento le puede gustar más o menos.
Es mejor estar mentalizado de que la otra persona puede rechazar tus intentos de acercamiento.
Si crees que un contacto directo puede ser demasiado violento, trata primero de mandar un correo, un SMS o haz una llamada. Si crees que cualquiera de estas formas de contacto puede dañar a la otra persona, trata de abordarla a través de un amigo común que se ofrezca a hacer de intermediario. Ni se te ocurra hacer el acercamiento público. Si vas a usar Facebook manda mensajes directos, nunca escribas a tu ex en el muro: puede sentirse cohibido.

Ahora se abre un nuevo escenario que puede finalizar en el rechazo absoluto o la reconciliación plena. Algo que debes tener claro en esta fase es que tus esfuerzos pueden no servir de nada. Es mejor estar mentalizado de que la otra persona puede rechazar tus intentos de acercamiento. Tu ex puede no responder, y creerás que no ha merecido la pena intentarlo, pero sin importar el resultado, al menos has hecho lo que considerabas correcto, y habrás aprendido a lidiar con este tipo de situaciones: la pelota ya no está en tu tejado.

P. Casalta Ferrer. Noviembre 2015.

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