¿CRISIS? ¿QUE CRISIS?.

Este veterano título de la discografia del rock sinfónico de los 80, de una de las bandas mas carismáticas de aquella época, “Supertramp”, nos sirve para desarrollar algunas ideas sobre la tan cacareada crisis integral que nos acecha y acompaña en ésta época que vivimos.

Pienso que, podriamos hablar de una crisis de concicencia. Profundizemos:

Los tan envidiados beneficios, no deberían ser la causa de una empresa, sí son un efecto legítimo derivado de la producción, y uno de los elementos motivadores. El neoliberalismo, como modelo económico conduce a mi entender, a un “todovale”, donde el afán por el dinero,la codicia,y por qué no el poder, se sienten la mar de agusto.

Esfuerzo, trabajo, formación, son claves para avanzar en una sociedad  cada vez mas competitiva y global, donde encontramos profesionales muy preparados y, también, trabajadores conn escaso potencial de desarrollo y cambio. Me centraré en éste estrato:

Sería injusto pensar que somos una sociedad acomodada, (son pocas las personas que renuncian a abandonar su lugar de residenica, por el trabajo y con una baja productividad), aunque a veces los datos y ciertos hechos de determinados agentes sociales así lo muestren.

Que la cultura del esfuerzo, no esté de moda no es ninguna novedad.Que las tasas de fracaso escolar sean sospechamente altas, y que los jóvenes acudan  al sector terciario- que es quien mas mano de obra derivada de ésta situación recoge-son pan para hoy y hambre para mañana; aún así, el deseado ocio, compite entre los jóvenes incluso en contra suya. Me detendré en ésta idea:

Los valores actuales sociales en los que algunos jóvenes han crecido, como:  El aquí y ahora, disfruta el momento, el  conseguir beneficios a corto plazo, (ya sean monetarios, personales, sociales…), la inmediatez del bienestar,(nos referimos a comodidad, confort), han conseguido el aplazamiento de los retos personales,han generado dudas a la hora de incorporarse al mercado de trabajo esfuerzos o trabajos, alargando la formación indefinidamente.

Valores que hasta hace bien poco, eran al bandera de muchos jóvenes, que incautamente aplazaban su entrada al mercado laboral, (no necesitaban trabajar para vivir, o entendían el trabajo como algo prescindible y el sueldo, “escasamente motivador”), hacían de su entrada al trabajo un asunto inapetente. Si bien los que lo conseguían, valoraban mas el sueldo salario que el propio trabajo como tal.

En éste momento, ya no se trata tanto de conseguir un trabajo interesante, complejo, o de prestigio, y sí de obtener una remuneración salarial elevada,  por un trabajo que conlleve -a ser posible- a una media jornada laboral, o un horario cómodo, para atender otros asuntos, sean domésticos, personales, deportivos,etc…una vez más, gana el dinero. Poseerlo o no nos dar´alibertad y prestigio social.
Así las cosas, el trabajo pasa a ser de un motor de la economía y de realización personal a un asunto ahora baladí.