¿Por culpa de los demás?

La soberbia y la impaciencia están a menudo presentes en nuestra vida. A su lado, cohabitan, en muchas ocasiones la superficialidad y el capricho. Así nuestra personalidad no cambia, no mejora, no madura. Y deseamos alejarnos de los demás. Porqué ellos son los culpables de nuestra falta de bienestar.» Si yo estuviera en otra situación…»

Es signo de poca madurez culpar a los demás de nuestra falta de mejora interior. Ya se ve que es un recurso demasiado fácil. En efecto, la paz interior no depende del bajage de los demás ni de su benevolencia. Ni el carácter afable ni lo benigno de los demás está en nuestras manos. La tranquilidad de uno depende de uno mismo.

Evitar la ira es un poder que tenemos y que no tenemos que supeditar a la manera de ser de los demás. El dolor No expresado hacia fuera se convierte en hiperactividad compulsiva. El polo opuesto de la ira es la tristeza. Hay que decidir entre el dolor de afrontar y el dolor a perder. Tener presente lo que pienso de mí, y cuidarme en no intentar metas inalcanzables. Aprender a no elegir lo imposible para quedarme en lo posible.

Las personas con sentimientos de culpabilidad, deberían mejorar su falta de amplitud, su falta de experiencias, su falta de libertad.

Las personas con tendencia a la melancolía, por su parte, deberían superar su tendencia a la soledad, su cansancio y sus rutinas.

P.Casalta Ferrer. Febrer 16.

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