La tristeza.

La tristeza es una emoción básica.  Hay que aprender a vivirla, digerirla y afrontarla. Como comienzo siempre es negativa. Advierte de un duelo, pérdida, frustración, etc… parte de un punto donde hay dolor. Hay que trabajarla adecuadamente, no resignarse a ella para aprender a vivirla.  Hay que comunicarla, manifestarla, no debemos sentirnos abatidos por ella ni regocijados en la no alegría. La tristeza se acompaña de conductas…La tristeza es una emoción primaria que llevamos  en nuestro equipaje vital.

estar trsite no está de moda. Parece que siempre tenemos que estar bien. Tenemos  que di-simular que estamos bien todo el rato, y si no, que podemos tomarnos algo para estar mejor. Sabemos que ésto no es así. No es un tema de pastillas.Tenemos que escuchar la tristeza porque  nos aporta información muy val¡osa sobre  nuestra vida y nuestras  relaciones.

Si la tristeza no supone una pérdida que derive en depresión o duelo patológico tiene una lectura positiva: «De todo se aprende».

Es importante permitirnos expresar la tristeza y dar permiso a los otros para que también lo hagan. ¿Cómo podemos definir la tristeza? , ¿qué es lo que hace que nos sintamos tristes?.
La tristeza nos envuelve de oscuridad y miedo. También a veces de rabia.

Es dificil que los niños lo entiendan. Entre los 3 y 15 años es difícil que los niños la  aprendan, puesto que ven que todo ha de ser perfecto, que no deben sufrir. Lo quieren todo o casi todo y lo quieren » ¡ya!» . ¿Qué hacer?. Podemos enseñarles que todas las emociones son positivas si aprendemos a  manejarlas:   pararse, detenerse, evaluarse.

Si no entramos en contacto con ella no aprenderemos de esa oscuridad, y si  es muy fuerte  la tristeza pasará a la depresión. La sana maduración emocional no pasa por no reconocerla sino por entenderla , y manejarla. Nos indicará lo que hemos dejado atrás.

Hay que enseñar que todas las emociones son positivas si aprendemos a dominarlas. Hay que pedir, explicar, iluminar, asesorar, si se acompaña de comunicación, de estar con los demás, de hablar mas, etc… es importante vivirla para pasarla a la alegria.

Los sentimientos no se eligen, se tienen. Hay que experimentarlos. Nos dan información cualitativa de nosotros mismos. Nuestra sociedad huye de los sentimientos negativos, de la pena, tristeza, dolor, etc… si somos capaces de vivirlos, experimentarlos, y no nos arrastran,  nos darán  información cualitativa que el pensamiento no puede darnos.

El llanto es un método natural para que disminuyan su actividad  los neurotransmisores  que hacen llorar y nos alejen de la tristeza.  Hay que ir con cuidado con los pensamientos obsesivos, ya que refuerzan negativamente esta espiral de tristeza.

La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. Te pongas como te pongas todo el tiempo fantástico no puede ser.

R. Tagore: Si estás triste busca otra persona y consuélala, encontrarás la alegría.
Libro recomendado: La plaza del diamante. Mercé Rodoreda.

 

 

 

P. Casalta. Psicólogo clínico.

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