La difícil cotidianidad.

 

 

Hay personas que parecen hechas expresamente para las circunstancias extraordinarias de la vida. Las cosas del día a día les generan un sentimiento de malestar enorme. No suele acompañarles la virtud de la constancia. Aquello que es continuado les causa aburrimiento. Como si la vida funcionara a rachas…

Verse envueltos de un suceso extraordinario hace emerger en ellas una conjunción de fuerzas que les hace desplegar una actividad inusitada.Y queda en segundo término el trabajo diario, lo que realmente importa. Parece como si momentánemente la vida quedara congelada. Y, como quien, lo arriesga todo, juegan con una inmensa fuerza. Sacrifican la profundidad en las cosas por una idea brillante.

No se puede olvidar que la mayor parte de la vida de una persona es cotidianidad y que lo extraordianrio es una proporción mínima. Es un olvido importante. Lo cotidiano es el banco de pruebas de las actividades sólidas, trazadas en la laboriosidad, la reflexión, la constancia y el acierto.

No se debe confundir ser serio con ser aburrido. Las cosas normales -las serias- hechas con ilusión renovada, pueden resultar divertidas, apasionantes y eficaces. El termómetro del tiempo suele demostrarlo.

 

P. Casalta Ferrer. Septiembre 2016.

 

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