La creatividad requiere un gran esfuerzo.

A los 40 años o cerca de ellos, Frank LLoyd Wright diseñó la casa Robie en Chicago, Louis Pasteur desarrolló la teoría del germen de la enfermedad, y George Eliot escribió la primera de las muchas novelas que le iban a dar un lugar seguro en la literatura inglesa. Charles Darwin tenía 50 años cuando presentó su teoría de la evolución, y Leonardo da Vinci tenía 52 años cuando pintó la Mona Lisa. Estos monumentales logros son ejemplos de la productividad creativa que es posible en la edad intermedia.

Lo que va justo dentro de los procesos cognoscitivos de las mentes altamente creativas es un acertijo que muchos investigadores han tratado de solucionar.

A pesar de que cada mente funciona de cierto modo en forma diferente; hay algunas características comunes de la gente altamente creativa:

Trabaja cuidadosa y lentamente para gobernar el conocimiento y las habilidades que necesita, para solucionar un problema.
Constantemente visualiza ideas.

Se dirige a una meta; tiene un firme » sentido del propósito, un sentimiento de donde está y a donde desea ir».

Tiene cantidades de proyectos, a menudo manejando redes de proyectos o actividades aparentemente no relacionados.

Es capaz de » clasificar» (descartar) problemas sobre los cuales tiene insuficiente  información para solucionar y continuar con otra cosa, o adopta suposiciones de trabajo durante un tiempo.

Es desafíante: toma valor.Rompe con las ideas arraigadas de sus días.

Más que trabajar aisladamente (como se cree en ocasiones que lo hace), colabora o discute sus ideas con otros – no dentro de grupos o escenarios establecidos- sino mediante la elección de compañeros y diseño de ambientes que nutran su trabajo.

Disfruta dandole vueltas a sus ideas en la mente » y no soñaría en hacer ninguna otra cosa».

A través del trabajo duro, se transforma a sí misma hasta el extremo de llegar a algo que sería difícil alcanzar para otras personas, pero que a ella le parece fácil.

Particularmente pienso que las mentes de las personas no cesan de desarrollarse al final de la adolescencia o la edad adulta temprana, la flexibilidad intelectual continúa abierta a las experiencias cuando se está avanzando en una carrera.

P. Casalta. Febrero 2011.