En ocasiones ocurre que somos víctimas de malentendidos. La interpretación inequívoca e incorrecta de lo que nos dicen o hacen nos lleva a conclusiones alejadas de la realidad y del fin con el que se produjo el hecho.Y es que para comunicarnos sólo poseemos fundamentalmente el lenguaje.

Todo eso hace que los humanos sean mutuamente objetos de malentendidos. Porque el mismo lenguaje es impropio para expresarse. Cada uno interpreta las cosas según su punto de mira. Y no es lo que decimos, sino lo que el otro ( oyente) entiende que hemos dicho.

Así pues, toda relación personal está destinada al equívoco, al malentendido y a la sospecha. Puedo entender poco o demasiado.

Nos conviene tener ésto en cuenta para expresarnos tan bien como sea posible. Y para interpretar correctamente a nuestros interlocutores. No sea cosa que hagamos decir a los demás, de acuerdo con nuestros clichés, aquello que nunca nos han dicho.

 

P. Casalta Ferrer. Octubre 16 .

 

 

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