Depresión. Vivir cerca de la muerte.

La persona deprimida hizo una renuncia a la agresividad vital. Se acomodó, resignada, en la pasividad. La muerte del impulso de la demanda para la satisfacción amorosa es el estado emocional de la depresión.

Por otro lado: cuando la caída en depresión ha sido (más o menos) evitada, a lo largo de la existencia, agarrándose a estímulos o movimientos permanentes – sin consciencia emocional, sin contacto interno- entonces, todo riesgo de derrumbe depresivo es temido como la mismísima muerte.

Es frecuente oír decir que alguien » ha cogido una depresión» ( como si de un virus se tratara). En ese caso se busca la pastilla que la alivia cuanto antes.  Sin tomar en consideración que la expresión depresiva tiene una historia, un significado. Hay, pues, una causa, un origen y…solo atendiendo esta causa vamos a poder sanar, transformar la depresión.

Se utilizan distintos tipos de cócteles químicos para paliar los síntomas, como una única forma de atención, creando adicción y la falsa creencia de que esa es la única forma de «curar» su problema. Lo cierto es que hay mejoras, sólo mejoras, que crean la ilusión de salir de la oscuridad; para volver a sumergirse en ella más adelante, o bien…iniciar otras manifestaciones – a la corta o a la larga- que guardan el mismo significado oculto, como es el caso de determinadas psicosomatizaciones, como el cáncer.

Depresión es resultante de resignación, renuncia- por la sucesiva frustración- de un impulso (natural del organismo) para la satisfacción de una necesidad básica de amor, de contacto, calor, plenitud, y vida.

El paciente depresivo conoce el dolor angustioso de la fría soledad, el sufrimiento desgarrador de su esfuerzo- sin fruto- y la desesperación y…teme volver a conectar con el frío mortal de nuevo, así pues… se resiste, lógicamente. Solo las vicisitudes de la «relación terapéutica» poco a poco van a hacer posible la apertura al viejo dolor porque estará asociada a la esperanza. La » no respuesta» de otro tiempo, que llevó el sujeto a replegarse, resignarse, dormir, desconectar, morir ( aún sobreviviendo), es transformada, en la actualidad de esta » nueva relación» en RESPUESTA, presencia, contacto, y con ello sucede el despertar, la revitalización de su SER.

La relación entre agresividad y depresión es similar a la que podemos hacer entre vida y muerte: «agresividad», etimológicamente viene del término «adgredior» ( ir hacia, acercarse a…) es movimiento, es actividad. La depresión es inmovilidad, pasividad, lentitud psicomotriz.

En la agresividad hay búsqueda, en la depresión hay renuncia. En la agresividad hay esperanza de encuentro, en la depresión desesperanza y retirada hacia dentro ( respecto al exterior).

Rescatar la agresividad es un objetivo  en la cura de la depresión. La relación entre ansiedad y depresión es clara. Si la depresión es consecuencia de la renuncia a la esperanza de gratificación, la ansiedad ocurre siempre que no tiene lugar esa renuncia.

La ansiedad expresa un temor de pérdida, la depresión es el estado de pérdida en sí.

Todo ese sentir de desesperanza y aislamiento respecto al exterior convierte a la depresión en una experiencia  muy dolorosa de hundimiento físico, mental, emocional, energético, espiritual y relacional.

La propia experiencia, toda, se hunde en un » agujero negro» profunda y sin salida aparente. Para la persona que sufre depresión algo se apagó, se oscureció en un momento de su vida. La espera – viva-  de amor, eso que nutre, ilumina, calienta, da seguridad y confianza…se desvaneció. » Ya no espero nada» es un sentimiento consecuente por la pérdida esencial.

» Todo es inútil», » total para qué…», etc…son los sentimientos de renuncia, la resignación, la muerte ( la muerte del impulso vital y agresivo).

La depresión tiene como base histórica la perdida de amor de la madre (Lowen, 1982).

No pretendo dramatizar, lo que escribo es real. Lo hago desde el optimismo porque conozco el camino lleno de esperanza y cambio para este mundo tan…deprimido, hoy.

Abrazar, acariciar con la mirada, derrochar ternura «sin tiempo», acompañar en le despertar de la vida…es, sin duda, la medicina que nuestro mundo necesita para no vivir al filo de la muerte, para vivir a manos llenas y que la alegría ocupe el mayor espacio posible en nuestros corazones, todo tenga sentido, todo sea de color, todos nos importen, y…la destructividad humana sea un mal sueño.

P. Casalta.Psicólogo clínico.col. 5764. Diciembre/2010.