Contradicciones.

El ser humano es naturalmente contradictorio. Lo inesperado, la sorpresa, forma parte de la existencia. Sabiendo que aún así conlleva complicaciones, también puede ser- por qué no- fuente de aspectos positivos, formativos e incluso cómicos.

No obstante, las personas han de intentar superar los cráteres que van encontrando en el camino de la vida y que la hacen contradictoria. Todos buscamos una coherencia, justificamos lo que hacemos y decimos. Una contradicción elevada expresa síntomas de inestabilidad.

Es importante la reflexión, el silencio, la distracción objetiva para cuando tenemos que tomar decisiones y llevarlas a cabo.

¡Qué autoridad tan grande suele acompañar a quien es coherente!.

Hay personas que gracias a su coherencia, se convierten en poseedoras de una autoridad moral casi indiscutible. Y se hacen respetar dulcemente, sin imposiciones, ni marcando distancia.
Las relaciones humanas se basan en la confianza. Y la coherencia- el hecho de ser consecuente- nutre esta virtud básica.

La persona coherente, alejada del capricho, del temperamento móvil, de la buena o mala luna, edifica y se construye positivamente. Es alguien con quien se puede contar.

A saber, contra la contradicción, la reflexión. El contrapeso de la coherencia es la prudencia.
Así, con rima, es más fácil de recordar.

P. Casalta Ferrer. Febrero 16´

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