Como ven los niños la enfermedad.

El estar enfermo puede ser perturbador a cualquier edad.Para los niños pequeños que comprenden poco lo que les está pasando, puede también ser atemorizador y confuso. Cuando los niños son mayores, la comprensión de sus propios cuerpos y de lo que causa enfermedad avanza a medida que el desarrollo cognoscitivo progresa.

Al comenzar, la preadolescencia, los niños tienden a creer que la enfermedad está mágicamente producida  por las acciones humanas a menudo propias. Estas explicaciones mágicas pueden durar hasta bien entrada la niñez. Una niña de 12 años con leucemia me dijo: «Yo sé que mi médico me dijo que mi enfermedad es a causa de demasiadas células blancas,pero todavía me pregunto si fue a causa de algo que yo hice».

Un adulto puede estar tentado de asegurar a esta niña que su conducta no le trajo la enfermedad, pero tal intervención bien intencionada puede ser realmente mal aconsejada. Exploraciones egocéntricas de la enfermedad pueden servir como defensa importante  contra los sentimientos de impotencia. Los niños pueden sentir que si algo que hicieron los ha enfermado, entonces, quizás pueden hacer algo más para mejorarse. A medida que los niños se desarrollan más allá del estadio preoperacional, ( hacen representaciones mentales de objetos y eventos que no están presentes inmediatamente, su aprendizaje está todavía atado estrechamente a la experiencia física), sus explicaciones de la enfermedad cambian. Ahora explican toda la enfermedad en términos de gérmenes, los cuales- casi que mágicamente como demonios o culpa- automáticamente causan la enfermedad. «Tenga cuidado con el virus» es su lema, y su única prevención es una variedad de conductas no eficaces con el propósito de evitar estos enemigos.

A medida que los niños se aproximan a la adolescencia, entran en un tercer estadio, en el cual ven que hay muchas causas de enfermedad. El contacto con los gérmenes no lleva automáticamente a la enfermedad, ni el poder evitar los gérmenes puede prevenirla automáticamente. Sin embargo, saben que la gente puede hacer mucho para conservarse a sí misma saludable.

P. Casalta. Febrero 2011.