Autoestima

La autoestima es para las personas un valor esencial, fundamental.

La autoestima es la valoración o actitud personal que tenemos de nosotros mismos. Trata de actitudes aprendidas, y por tanto, todo el mundo puede adquirirlas: es responsabilidad propia. Técnicamente es la diferencia entre el yo real (lo personal, lo que pensamos y sentimos de nosotros), y el yo ideal (los valores socioculturales que nos pide la sociedad).

La autoestima es tan necesaria como la salud física.

Es la dimensión emocional de lo personal (lo que nos decimos y pensamos a nosotros mismos), como el autoconcepto lo es de la dimensión social, (como me veo respecto de los otros). La autoestima, como yo la veo, tiene dos pilares fundamentales, que son: lo cognitivo y lo emocional.

Muchos de nosotros recibimos una educación en la infancia  que nos inculca ideas equivocadas que actúan como órdenes inconscientes que nos perjudican emocionalmente. Si educamos así en estas motivaciones: Vigila, sé fuerte, complace, sé perfecto, espabílate, esfuérzate, encontraremos que: Vigila, supone desconfiar de todo/s. Sé fuerte, implicará que no debes tener emociones, no debes sentir/experimentar nada. Complace, intentar ser aceptado en cualquier situación. Sé perfecto, sufrirás de autoexigencia, nunca serás bastante bueno, nada estará suficientemente bien hecho. Espabílate, será fácil cometer errores y comprometerse antes de ahora. Esfuérzate, -otro mal de nuestra civilización-, supone pensar que lo que vale es lo que hace sufrir, con lo que los hijos dejaran de valorar aquello por lo que tienen habilidad.

Debemos cuidar especialmente los mensajes que transmitimos y ser concientes de lo que transmitimos. De la influencia  y el peso de éstas órdenes en nuestros hijos vendrá determinada su autoestima.

La autoestima es una emoción de origen relacional. Como un espejo. ¿Cómo nos vinculamos a los demás?.

No puedo verme si alguien no me ve. Supone saber aceptarme sin condiciones, pero si no me han mirado en la infancia desde una mirada validadora de quien soy, no de lo que hago o de lo que produzco, si soy útil o productivo, sino desde el quien soy.  Si no encuentro una mirada ilusionada por parte de padres, si no conecto con alguien que me entiende, familiares, formadores, si no me acompañan, no me protegen… éste vacío generará déficits emocionales y sentiré que por mi mismo tengo poco valor. El vínculo relacional que establezca con los demás será débil, ilusorio, inseguro y desde la inferioridad, ésto generará abusos, dependencias, etc…

Estas experiencias de déficits, se podrán ir reparando en épocas posteriores de la vida con otras experiencias relacionales que rescaten lo mejor de mi mismo, seguramente con relaciones (que sean) más sanas y nutritivas y que nos miren con otros ojos desde el respeto y amor, entonces podremos sanar nuestras heridas y ésto será curativo.

Desde mi práctica clínica la autoestima es un elemento primordial de sufrimiento de los seres humanos. Un sufrimiento que genera abuso, maltrato, desconfianza, sometimiento, que en muchas ocasiones se manifiesta en diversas patologías, ansiedad, depresión, angustia, somatizaciones, etc… provocando un  sentimiento de vergüenza que invalida a las personas.

La autoestima también es un sentimiento de sí. La relación que tengo de mí mismo, que he construido conmigo mismo, y como puedo integrar, cohesionar lo positivo y lo negativo, y hacer un todo global que se me haga aceptable. Sería el : ¿Cómo me veo a mí mismo?.

Por eso decimos que es relacional. Se basa en la aceptación de uno mismo, sin condiciones, a pesar de los defectos. Entender y aceptar que somos útiles desde que nacemos a pesar de los defectos. Sentirse bien, no después de haber superado los defectos, sino también viviendo con ellos.

¿Cómo saber si tengo buena autoestima?.

Lo puedo averiguar si me siento cómodo respecto a los demás. No compararse con los demás es fundamental. Si tengo una baja autoestima sufriré  abusos, angustias, somatizaciones, … si me siento bien, no inferior respecto a los demás, me encontraré tranquilo, seguro y cómodo, independientemente de si los demás tienen muchos estudios y yo no, si son mas guapos o tienen mas dinero que yo.  También mi autoeficacia me ayudará a poseer una buena autoestima. Si consigo lo que me propongo, mi eficacia aumentará y con ello mi autoestima.

La Autoestima depende de como nos hemos constituido como personas. Nos constituimos desde las figuras de los padres, la relación que mantenemos con los otros y con la consecución de nuestros objetivos. Nos formamos de lo que nos transmiten los padres, maestros, de los demás, también de la imagen concreta del superyó (que dirían los psicoanalistas), de identificaciones de nuestros padres en la que se crea la conciencia moral, y esto genera un elemento de observación vinculado al deseo de quien nos ha criado, un ideal social. Es así como creamos la conciencia moral y formamos el ideal social.

La autoestima creada a partir de un ambiente familiar sano, de un deseo, refuerza la consciencia, actúa como un sistema inmunológico, nos da resistencia, capacidad de regeneración, etc…  Si no tenemos una buena autoestima cuando tenemos que enfrentarnos a la adversidad, nuestra capacidad baja, nuestro sentido del valor baja. Es entonces cuando nos llevamos por el deseo, evitamos el dolor y nos instalamos en el sufrimiento. Lo negativo nos supera y es más importante que lo positivo. Aparecen síntomas importantísimos en estas circunstancias, nos dejamos llevar por el placer, angustia, tristeza, miedo, abuso de sustancias, miedo, bajo rendimiento académico, bajo rendimiento en el trabajo…

La buena constitución, la buena autoestima es el requisito esencial para una vida plena.

Una buena autoestima, es sinónimo de una buena vida. Es fundamental no compararnos con los demás, debemos reforzar la especificidad. Cada uno es como es, no valorar, pero si validar. Validar por lo que es, no por lo que se hace. Si el sujeto no se siente validado, vendrán los fracasos, por que vale muy poca cosa. Hay que dejar claro que la cantidad de alabanzas y admiración que se reciba del exterior no mejorará la autoestima: ésta sólo se logra de modo personal e intransferible con pensamientos y actos conscientes.

De tal manera que (como sabemos) la autoestima de los niños se basa en lo que oyen de los padres, si le dicen que es bueno, el dirá que es bueno, si le dicen que es un desastre, él dirá que es un desastre. Hay que reforzar desde la realidad, diciéndole lo que es y lo que no es. Basándonos en cualidades reales, podemos y debemos fomentar la autoestima  del niño, con datos específicos y reales. Darles,¡ si pudiéramos!, una fórmula para valorarse a si mismos.

Podemos -también- hacerlo mejorando lo negativo a través de la educación que reciben.

Igual que nadie puede respirar o pensar por otro, nadie puede imponer lo que sentimos hacia nosotros mismos.

La autoestima es un conjunto de fenómenos cognitivos y emocionales que concretan la actitud hacia uno mismo, la forma en que toda persona se juzga. La autoestima positiva constituye una condición básica para la estabilidad emocional, el equilibrio personal y, en última instancia, la salud mental del ser humano. Una autoestima negativa es fuente permanente de dolor e infelicidad, siendo una característica sistemáticamente asociada a una gran parte de la psicopatología, en especial a los trastornos de ansiedad y depresivos.

Una autoestima baja, traerá consigo una conducta de pasividad/inferioridad y una actitud de resignación y prepotencia, con un  comportamiento de agresividad. El sentimiento de derrota está incorporado (en la baja autoestima).

¿Cómo saber si tiene demasiada autoestima?.

Son matices, pero cuando te sientes superior, y “con derecho a” (sin ser necesariamente consciente), con manifestaciones como la vanidad, el  egocentrismo, el  orgullo, etc… estás mas cerca de la prepotencia que de la sana y buena autoestima.

Si me respeto a mi mismo, me valoro por quien soy, cuido mi cuerpo, trabajo en mi autorrespeto. Si asumo mi individualidad, mi especificidad y valoro también lo que tengo bueno. Si uso mejor el propio cuerpo, gozaré de una buena autoestima.

Pasqual Casalta Ferrer. Psicólogo clínico. Col. 5764. Diciembre 2010.